sábado, mayo 19


Pedazos de memoria

Fue un cambio de paisaje

Una búsqueda terminaba

Deshaciendo el equipaje.


Fue una apuesta ganadora

Hecha pedazos en día sombrío.

Una sudorosa gota veladora

Sobre un revuelto y lejano río


Pero ahora es un pasaje

Un capitulo en la historia

ahora es un viejo traje

otro pedazo de memoria.


Fueron vientos de felicidad

arrastrando la tregua eterna

Bailando por la claridad

En noches de luna llena.


Fueron fuertes olas de mar

Bañando desconocidas orillas

Oxidados cerrojos de persianas

desclavándose cuando no se abrían.


Fueron tiempos despedidos

retales de vieja historia

Meses y días convertidos

En pedazos de memoria.


El hombre del millón de Esperas

Cuando llega la hora de cerrar

Lo verás apoyado en la ventanilla

Esperando que acabe la cola

Y recoger el billete para la huida.

El hombre del millón de Esperas

Se asoma a ventana mirando al sol

Y espera no vivir siempre en soledad

Y espera que lleguen los días de más calor

Para correr por el pantano de la libertad

Espera que lo llames para pasear

por la orilla del tiempo

Y que las noches no sean tan frías

Y que los pasos del reloj no sean fieros.

Y que no le partas el corazón de la noche

Y que la lluvia no traiga gotas de melancolía

Y quedar lejos de discusiones y reproches

Y recostarse bajo el gran árbol de la sabiduría

Y que no se le cuele una piedra en el zapato

Y despertar siempre en su sueño preferido

Y encontrar la puerta abierta cuando está tronando

Sobre el mapa de su cerebro bebido.

El hombre del millón de Esperas

Siempre está esperando salir de la monotonía

Está esperando distinguirse en la multitud

No pasar de largo por la vida

El hombre del millón de Esperas

Solo espera cumplir todas sus promesas.

Como el rayo

Un rayo entra por la ventana.

Es un rayo de luz

Del color de la esperanza.

Tiene el tintineo de una campana,

Alegre y orgullosa,

Radiante y blanca.

Un rayo que viene de la lejanía,

De lo más alto,

Para llenarlo todo de alegría

Que acaricia nuestros besos.

Y nuestras palabras lánguidas

Como un gatillo sin retroceso.

Nos llama para saber quienes somos,

Y como tener claro

A quien querer a nuestro lado.

Nos guía por el camino,

Nos inunda de ideas

Para unos pasos de baile,

Para mantenernos de pie

Sobre el barco de la vida.

Una botella de vino rodando por la pendiente,

Sin destino, sin dueño,

Una pérdida de tiempo.

Así es la mañana cuando no estás,

Cuando las gaviotas se ríen, ¿acaso de mí?

Cuando el sol me señala y no hay

Calor en su luz para mis manos frías,

Cuando mis latidos se paran al no oír

Como me llamas al final del pasillo.

La mañana se me enrolla como una serpiente

Me lastima los oídos con su silencio,

Es larga como el mar, cada vez está

Más lejos la orilla donde nos conocimos,

Cada vez está más cerca la verdad

Que me dice que no te veré, que no

Te hablaré…

Que no vendrás para decirme lo tonto

Que soy por quererte a mi lado

Ya se acaba la mañana y por fin te veo

Como el rayo

sábado, mayo 12

AHORA ME RIO


AHORA ME RIO

Repartí mis caramelos entre los vecinos,

comieron tranquilamente mis restos

hasta que quedaron las migajas

y marcharon corriendo.

Y no vendí nada mío

pero me juzgaron como tal.

Eso estuvo muy mal

Aunque ahora me río.

Intenté estar bajo la sombra de los robles,

Parecerme a mí mismo fue mi objetivo.

Pero me asaltaron dudas y temores

Y ahora miro atrás y veo el tiovivo.

Esto que os cuento, que os relato

me costó algunas conquistas

y los ecos me dejaron de lado

cuando me vieron con vida.

Escribí mis sueños con realidad

nadie los entendió en su medida.

Marcharon asustados por la verdad

y siguieron sus tristes vidas

Pero no vendí nada mío

y me juzgaron muy mal

por no ser igualito a los vecinos,

y eso estuvo muy mal.

Bueno ahora me río

pues vivo en libertad.