martes, marzo 27

un manantial de agua viva teñido

Andaba

buscando un manantial

De agua viva teñido,

Que alumbrara mi sed de lumbre

Y aplacara el largo camino.

Cuando

Una estrella iluminó mi fatiga

Con un reloj de arena para cortar

Las horas del atenuado día.

Era cálida de corazón.

Pero sus rayos eran fríos

Como un silencio abrasador.

Su luz,

cual luciérnaga escurridiza,

me hacía tambalear

entre las ramas huidas

De un solitario rosal.

Y sus manos encadenadas

a un arco de nubes blancas

Escondían un esclavo aullido

Que me precipitaba

Hasta caer al suelo, aturdido.

Así era mi estrella

Siempre alejándose

Cuando más me acercaba a ella.

De conocerla antes

Encantado estaría.

En el tiempo que brillara esplendorosa

Ante las batallas del día,

Ante la resignación de verse

Envuelta entre gaviotas aburridas.

En aquel tiempo

que enzarzara su luz

al mágico sabor de una alegría.

Y barriera los desvaríos

Dibujando en unas hojas caídas

La espuma suave

del tierno llanto de una niña.

OJOS DE GATA

OJOS DE GATA, sonrisa de león,

La luna se cruza en su mirada.

Camino de perdición.

Cada vez que sueña

El mundo cambia en su favor.

Cada vez que abre sus ojos

Nace una canción.

Luchadora incansable,

Sincera como el corazón.

Su vida será ejemplo

De verdad y razón

Déjala que saque

Lo que lleva dentro

Y llenara tu copa de rock and roll,

Camino de sabiduría y obstinación.

El tren es su medio

Para alejarse de la decepción.

Aunque a veces coja

El avión.

Sus ojos de gata

Te verán en la oscuridad.

Para ella una mentira

Es barbaridad.

Tenaz como la ardilla

Real como el sol

Sus saltos llenan su vida

Como la hormiga su zurrón.

Así va creciendo.

Con naturalidad

Para ser tan grande

Como la estatua…

de la libertad.